El abrazo que no debemos posponer: la vida es un instante.
- Omayra Jiménez

- hace 8 horas
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Hay momentos que nos recuerdan, de la forma más inesperada, que la vida puede cambiar en cuestión de segundos.

Lo ocurrido recientemente en Venezuela y el terremoto del 24 de junio me hicieron reflexionar profundamente sobre lo frágil que puede ser nuestra existencia. A veces vivimos tan ocupados con las responsabilidades, el trabajo y las preocupaciones del día a día, que olvidamos detenernos para hacer algo tan sencillo como abrazar a las personas que amamos.
Damos por sentado que las personas que amamos siempre estarán ahí, al alcance de una llamada o en la habitación de al lado. Pero la fragilidad de la vida nos recuerda que el único momento real es el ahora.
Abrazar no es solo un gesto físico de afecto. Es un ancla. Es decirle a la otra persona: "Estoy aquí, te veo, te valoro y agradezco tu existencia en mi vida".
A veces esperamos una fecha especial, una reconciliación o, peor aún, un momento de crisis para expresar lo que sentimos. No permitamos que haga falta una tragedia para recordarnos el valor de un "te amo" o la calidez de un abrazo apretado.
Hoy te invito a hacer una pausa en tu día:
Mira a los ojos: Cuando hables con tus seres queridos, regálales tu atención completa.
Sostén el abrazo: No des abrazos rápidos "por cumplir". Quédate ahí un par de segundos más, respira y siente la conexión.
Di lo que sientes: No asumas que los demás ya saben cuánto los quieres. Las palabras de afirmación sanan y construyen.
UN RECORDATORIO DE AMOR Y PRESENCIA
Cuidar de nosotros y de nuestro bienestar también implica cultivar y proteger nuestros vínculos más cercanos. El bienestar es integral: nace en nuestra mente, se refleja en nuestro rostro y se nutre del amor que damos y recibimos.
No sabemos qué traerá el mañana. Y aunque no podemos controlar lo que sucede a nuestro alrededor, sí podemos decidir cómo vivimos el presente. Podemos elegir llamar a nuestros padres, visitar a un amigo, decir "te amo" con más frecuencia o regalar ese abrazo que quizá hemos estado dejando para después.
La vida nos invita constantemente a valorar lo verdaderamente importante. Al final, los recuerdos que permanecen no son las cosas materiales, sino los momentos compartidos, las conversaciones sinceras y el cariño que fuimos capaces de demostrar.
No dejes para mañana ese abrazo que puedes dar hoy, la vida es un destello hermoso. Abraza más. Perdona más. Agradece más.
No esperes una fecha especial ni una ocasión perfecta para expresar lo que sientes. Porque, al final, los abrazos que damos con el corazón son los que permanecen para siempre.
Con amor
Omayra




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